El miedo en los galgos, el maltrato animal y el síndrome de privación

Bella, galgo con miedo Málaga

Esta es Bella, una galga con síndrome de privación que se está tratando y está evolucionando a mejor. A ella y a su humana  Mª Carmen está dedicado este artículo, por su dedicación plena y afán de superación.

Entendemos por miedo la respuesta normal de autoprotección que muestra un animal frente a situaciones que son percibidas como una amenaza para él. El miedo es  un mecanismo adaptativo, utilizado para escapar a los peligros y representa una ventaja evolutiva, tanto para el hombre como para otros animales.

Antes de empezar con esta lectura, te recomiendo que leas este artículo, que aunque sea un poco largo, es la base para comprender lo que diré aquí, y para que nadie pueda malinterpretar mis palabras.

Cuántas veces habré escuchado la frase “qué miedo tiene ese perrillo, eso es que le han pegado”

Y si bien es cierto que sí, que a muchos perros les pegan, y los maltratan de múltiples formas que no voy a exponer aquí porque lo vemos todos los días en las redes sociales, tengo que decir que esta no es ni la única ni la más grave causa del miedo. Y esos perros que veis que tienen mucho miedo, seguramente no están así porque han sido maltratados físicamente, sino de otra forma que casi nadie considera, que es la falta de estimulación, de contacto, de apego, el encierro, la malnutrición, el estrés, la genética,… Todo esto es mucho más grave, porque el tratamiento es mucho más difícil, en algunos casos inviable, ya que faltan estructuras a nivel cerebral que no se han formado por la falta de estimulación sensorial.

El galgo español es una raza muy mal tratada, pero por todo lo que he citado anteriormente, no solo porque les peguen o los arrastren detrás de un coche, sino porque al igual que otros perros de cacería, son criados y mantenidos en zumos, jaulas, agujeros, alimentados con pan duro y sacados al campo solo cuando toca.

Pero el galgo no tiene la exclusividad del maltrato, ni del miedo, ni tampoco el podenco. El miedo del galgo no es distinto del miedo en otras razas o en perros mestizos.

He vivido 4 años en el campo y todas las noches escuchaba perros aullando, ladrando o peleándose, encerrados en casetas en parcelas donde no vive nadie. He visto perros amarrados a cadenas rodeados de excrementos. Aunque lamentablemente esto pasa también en las ciudades, en jaulas disfrazadas de preciosos chalets donde vive un pastor alemán encerrado desde chico en un patio y que acaba mutilándose la cola harto de dar vueltas sobre sí mismo o atacando al propietario por miedo o debido a una educación inconsistente y basada en el castigo porque no para quieto. También en pisos donde hay un chihuahua, un yorkshire o un bichón maltés que se adquiere porque son pequeños y no necesitan salir a la calle (eso dicen)

No es peor el miedo de los galgos que el de los perros que vienen de Europa del Este, procedentes de fábricas de milrazas, encerrados en jaulas y separados de sus madres. Y no hay que irse tan lejos, que en España también tenemos estas granjas, aquí en la Axarquía podría mencionar algún nombre. Tampoco es peor que el de los perros que se destetan tempranamente y se encierran en las vitrinas de las tiendas de animales, algunos durante meses.

Pero…voy a hablar del miedo de los galgos, del de todos aquellos perros que pasan la primera parte de su vida privados de estimulación sensorial y ambiental, voy a hablar del síndrome de privación y de la inhibición de conductas normales.

Según Pageat (2000), la característica principal y común a los animales que padecen el síndrome de privación sensorial deprivation es el déficit en la gestión de las informaciones sensoriales tras el desarrollo en un medio hipoestimulante. Algunos autores anglosajones lo llaman kennel syndrom. Existe un defecto en las conexiones entre neuronas, conllevando la incapacidad de llevar a cabo estrategias de adaptación al entorno.

Se describen 3 estadios según su nivel de gravedad: El estadio 1 sería el menos grave, hablamos de una fobia manifestada en miedo a distintos estímulos, como el tráfico, los ruidos, los niños, las multitudes. En el estadio 2 van apareciendo síntomas más graves como inhibición en las conductas normales, por ejemplo la exploratoria, el juego, la alimentación (son perros que comen mejor de noche), comportamientos ansiosos (por ejemplo el lamido), rigidez en las rutinas (cualquier cambio en ellas produce una reacción de pánico). Finalmente, en el estadio 3 encontramos un  comportamiento depresivo, fácil de identificar porque no es el comportamiento que se espera de un cachorro. Están como ausentes, tumbados, sin participar en los juegos ni en la exploración del ambiente, sin dormir y solo se mueven de noche. Además se presenta falta de control en las eliminaciones (micción y defecación)

El paso de un estadio al siguiente se produce con relativa facilidad, además de que esta patología lleva al padecimiento de otras, como agresividad o ansiedad por separación, junto con algunas alteraciones orgánicas.

Noche, shar pei con síndrome de privación

Noche, shar pei con síndrome de privación. Comenzó a tratarse pero fue eutanasiada por falta de tiempo para llevar a cabo el tratamiento

Estrellita, perrita mestiza con síndrome de privación

Estrellita, perrita mestiza con síndrome de privación. Se comenzó a tratar y fue adoptada fuera de España

Por tanto, lo más apropiado es identificar precozmente el caso y ponerse en manos de un veterinario especialista en medicina del comportamiento.

NO, repito, NO son recomendados, y sí totalmente contraproducentes, métodos o medidas como exponer a estos perros a la máxima cantidad de estímulos (me lo llevo a un parque de perros, al paseo marítimo o al centro de la ciudad “que así seguro que se acostumbra”), esperar a ver si se soluciona solo (eso nunca va a ocurrir), intentar lo que lea por internet o me diga el vecino o el que hizo un curso y “sabe mucho de esto”, seguir los consejos de otra persona que tiene también un perro miedoso (no todos se encuentran en el mismo estado de gravedad ni tienen la misma causa) o dejar que se lleven a tu perro a una casa con otros perros “que así seguro que se le pasa, ya verás, que esta muchacha sabe mucho y ya ha sacado palante a otros perros” (estudiar una carrera y una especialidad sirve para algo, de verdad que sí). Esto es muy serio, son PATOLOGÍAS, esto no es adiestrar un perro ni se aprende viendo la tele.

Como último punto te diré que el tratamiento de esta enfermedad del comportamiento requiere del uso de psicofármacos, además por supuesto de la terapia cognitiva adecuada. No es posible “arreglar” la falta o deficiencia en estas estructuras neuronales, vías nerviosas y neurotransmisores si no se usa un fármaco adecuado al estadio y síntomas que manifiesta el perro. Por eso algunos perros se estancan si solo se usan terapias conductuales, de hecho, en algunos estadios, no se pueden usar estas medidas si no se ha usado antes la medicación, dada la falta de respuesta del animal al entorno.

Espero que a partir de ahora, cuando veas un galgo, un podenco o cualquier otro perro con miedo, puedas pensar de otra manera y podamos ayudar más a estos animales. Y por favor, pongamos fin a las consabidas frases hechas, creencias populares y profesionales de pegatina y logotipo, que esto es muy serio y requiere años de estudio. Y es muy triste ver cómo algunos animales tienen poca o ninguna solución por haber esperado mucho tiempo.

Oliver y Martín, galgos con miedo Málaga

Oliver (izq.), galgo con síndrome de privación que está siendo tratado y está evolucionando positivamente

Por Rosana Álvarez.

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