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vacaciones con perro

Las vacaciones con el perro

Llegan las ansiadas vacaciones y es hora de planearlo todo. Pero el planteamiento variará si piensas incluir en ellas a los perros con los que compartes tu vida. Si quieres disfrutar con ellos, y que ellos también lo hagan, tendrás que tener en cuenta todos los factores que podrán influir en su bienestar. 

El perro es una especie social y gregaria. Necesita crear conexiones que le aportan seguridad con su entorno y con otros individuos. Por eso, al perderlas, puede sufrir estrés. 

Esta es la que puede representar la parte negativa de irse de vacaciones para el animal, ya sea con su familia o sin ella. Por supuesto, si tenemos al perro desde cachorro, criado con su madre y hermanos, separado en el momento adecuado de la camada, con una correcta socialización, habituado a cambios de entorno (incluyendo quedarse en casas de otras personas o residencias caninas), al coche, a quedarse solo, a viajar, etc., sufrirá muy probablemente menos estrés.

A veces pensamos que la mejor opción será llevarle con nosotros, para que todos podamos disfrutar. ¿Y si no lo llevas? Es otra alternativa que puedes sopesar y que igualmente tiene diversas consideraciones de cara a que esté bien en tu ausencia. No siempre llevar a tu perro contigo es la mejor opción. Todo dependerá de cómo sea y de su historia.

En España la cosa no es sencilla, hay pocos lugares dog friendly, aunque cada día más hoteles, casas rurales y alojamientos permiten animales. Siempre tienes que asegurarte antes de hacer las reservas, porque hay muchos que limitan el alojamiento de perros a un determinado peso o raza y suelen cobrar un suplemento o una fianza.

Si es un perro acostumbrado desde su infancia a salir de viaje con su familia, probablemente esté mejor junto a ellos. Si esta opción no es viable por el motivo que sea, una buena opción es que se quede con alguien de la familia o amigo que le conozca. 

En caso de que no tengamos ningún allegado que pueda hacerse cargo de nuestro amigo nos queda la opción del hotel o residencia canina. Es importante elegir muy bien el lugar dónde dejas a tu perro. 

Si se quiere dejar en una residencia se deberá trabajar previamente un proceso de habituación: el perro desde cachorro (si es posible) deberá ir a la residencia. Al principio sólo a pasar allí un ratito paseando por las instalaciones, más tarde se quedará un día, después dos y así sucesivamente. Asociar la situación con comida, juego o experiencias agradables para él acelerará el proceso. Tanto en los viajes como en la residencia o guardería y en el aprendizaje siempre es mejor si el estrés se aminora utilizando feromonas de apaciguamiento caninas (Adaptil transport, calm o on the go, dependiendo de las posibilidades).

Otra opción sería que alguien cuidara de ellos en su propio hogar, algún familiar o amigo, permaneciendo allí. De esta forma, aun no estando el tutor, al menos estarán en su hogar, que forma parte de su homeostasis sensorial. 

Y por último, una guardería o cuidador que los tenga en su casa, incluso con otros perros, sería otra alternativa.

¿Cuál es la mejor opción?  

La respuesta es que depende del individuo y de sus circunstancias de vida. 

Cosas a tener en cuenta a la hora de elegir residencia.

A la hora de elegir una residencia, te enumeramos los detalles que consideramos que hay que tener en cuenta:

  • Las habitaciones o cheniles deben tener dimensiones suficientes, una zona resguardada y con sombra, ventiladas y con algún espacio para refugiarse o esconderse. Deben ser seguras, que no permitan fugas, a ser posible con doble puerta.
  • Que salgan varias veces al día a una zona de recreo donde puedan expandirse, hacer sus necesidades, jugar y olfatear.
  • Que esté situada en un entorno tranquilo, con personal agradable y formado y que manipulen a los animales con cariño.
  • Deben disponer de un cuidador todos los días de la semana. Asegúrate que tanto domingos como festivos siempre haya alguien que vaya a sacar a los perros y a darles de comer y ponerles agua. 
  • Tienen que admitir que lleves su comida y que respeten tanto las dosis como si toma algún tipo de medicación, además de su camita y sus juguetes (es importante llevar algo que reconozcan).
  • No deben mezclar a los perros en los patios o zonas de recreo sin tu autorización. 
  • Te deben solicitar la cartilla de vacunación al día y por supuesto que el animal lleve microchip. 
  • Que dispongan de seguro por si ocurre un accidente y no se nieguen a visitarlos ni a llevar a cabo un periodo de adaptación.
  • Dejarles una lista con indicaciones o advertencias que creas convenientes.

Luego, por supuesto están cosas tan importantes como la limpieza e higiene, la seguridad, si conoces o tienes referencias de alguien que haya alojado allí a su perro. Incluso hay muchas hoy en día que tienen vigilancia por cámara para que podáis verles o incluso mandan fotos y vídeos.

¿Y la opción del canguro?

Algunos perros pueden ser más aptos para quedarse en sitios del mismo estilo que tu propia casa o, al menos, que no estén encerrados en cheniles. Sobre todo, perros miedosos, con problemas a la hora de la separación, que tengan problemas con otros perros, etc. Pero hay muchas personas que no están preparadas para esta labor y no te ofrecerán un servicio de calidad, seguridad y cuidado. 

Detalles a tener en cuenta:

  • Debes comprobar y exigir la formación de la persona o al menos acudir por recomendación de alguien o a partir de opiniones contrastadas.
  • Comprueba que quieran conocer a tu perro previamente e incluso pasear juntos y visitarlos. 
  • Mejor si tienen conocimientos de educación canina. 
  • Acuérdate de la lista con las indicaciones.
  • Ten en cuenta si acogen a más de un perro a la vez o solo se quedan con uno.
  • Averigua si tu perro se va a quedar solo y qué rutina diaria va a disfrutar y si esto concuerda o no con lo que quieres para él.
  • Ten en cuenta si va a convivir con otros perros y si la estancia va a ser en piso, casa de campo, chalet.

Aquí las feromonas también deben ser las aliadas de tu perro durante la estancia, tanto en uno como en otro caso, Adaptil transport, calm o on the go, dependiendo de las posibilidades.

¿Y cómo lo hago para viajar con él?

Lo primero que te recomendamos es consultar si el lugar al que vas solicita requisitos de entrada con animales, te podrías encontrar con una sorpresa desagradable. 

Lo segundo es la seguridad en el viaje: ¿cómo vas a llevar a tu perro o gato?  

Según la DGT, el 82% de los animales de compañía viajan en coche. Es fundamental seguir las medidas de seguridad recomendadas. El animal debe viajar de manera que esté impedida la interacción con el conductor. Lo mejor es dentro de un transportín asegurado con cinturón, en el suelo detrás de los asientos o en el maletero. También existe la posibilidad de colocarle con arnés de seguridad en el asiento trasero. 

En el caso del avión o el tren existen otras normativas específicas y sobre todo teniendo en cuenta el peso podrán viajar en un lugar u otro o no estará permitido hacerlo.

Para viajar en coche (o en otro medio en transportín) primero deberás haber habituado a tu animal a éste y además al transportín. Si tu perro ya tiene asociado el coche como un lugar negativo que le produce sensaciones desagradables (mareo, ansiedad) deberás seguir un tratamiento específico prescrito por tu etólogo veterinario y basado en técnicas de modificación de conducta, ayudado por feromonoterapia (Adaptil transport spray en los asientos, en un pañuelo al cuello del animal o en el transportín o Adaptil on the go;  y nutracéuticos (Adaptil express).

El proceso de la habituación se lleva a cabo dejando primero contactar a tu animal con el coche y asociándolo con experiencias agradables (comida, juego, caricias relajantes) sin arrancar el vehículo ni moverlo. Progresivamente seguirás haciendo lo mismo arrancando el coche y moviéndolo muy pequeños trayectos y alargando éstos conforme veas que no hay problema por su parte. Es importante que te ayudes de otra persona para que puedas prestar total atención a tu perro y proporcionarle comida, juego o caricias durante el trayecto y que te mantengas en todo momento por debajo del umbral a partir del cual se empieza a sentir mal.

Antes de partir puedes haber pasado un rato jugando o paseando con él, para que lo afronte con un nivel energético más bajo.

Al llegar

Las feromonas, ayudarán también a la adaptación al nuevo entorno, sea un lugar nuevo que visites o una residencia o guardería, sobre todo en el caso de animales inseguros, que son los que más sufren los cambios y más tiempo tardan en adaptarse. Cuando llegues, deja que tu perro explore el entorno a su ritmo, manteniendo las puertas y ventanas cerradas y no dejándolo solo los primeros días.

Y como siempre, si quieres asesorarte mejor o tu amigo tiene algún problema asociado a estas experiencias, acude a tu veterinario especializado en medicina del comportamiento.

Diferencias entre mareo y ansiedad

Para evitar los vómitos es recomendable no alimentar al perro antes de viajar y considerar la posibilidad de administrar fármacos para la cinetosis prescritos por tu veterinario.

Viajar con perros puede convertirse en un suplicio para ellos y para sus propietarios debido a la cinetosis. Tres cuartas partes de la población canina sufren los efectos de la cinetosis desde cachorros, aunque sus propietarios no se hayan percatado. Esa es la causa de que muchos rechacen subir a un vehículo porque lo asocian con una sensación desagradable, tanto es así que muchos empiezan a dar signos de nerviosismo en el mismo momento en que se dan cuenta de que sus propietarios están empezando a preparar un desplazamiento en coche (ansiedad).

La cinetosis es una sensación de inestabilidad, que se acompaña de alteraciones digestivas. Los síntomas que se aprecian son bostezos, nauseas y, finalmente, vómitos. Se produce debido a movimientos externos, más o menos bruscos, como los que provoca un coche acelerando y frenando, un barco o un avión. Este mareo cinético es un trastorno del órgano del equilibrio, que se sitúa en el oído interno y se encarga de informar al cerebro de la posición corporal y de su estado de movimiento. Cuando se viaja en un coche la sensación contradictoria de estar parado y la información que perciben los sentidos de que se está produciendo un movimiento a gran velocidad hace que los datos que llegan al cerebro sean incoherentes y no puedan ser integrados de forma normal. 

Para evitar la cinetosis hay que habituar al perro a viajar. Lo recomendable es comenzar con trayectos muy cortos, asociándolos con algo positivo. Esto es mejor hacerlo desde cachorro, pero se puede intentar a cualquier edad, aunque si el perro ya padece los efectos negativos asociados, habrá que llevar a cabo un tratamiento de modificación de conducta mediante las técnicas de desensibilización sistemática y contracondicionamiento clásico.

El habitáculo del perro ha de ser lo más cómodo posible. Se puede colocar una toalla o una manta donde vaya a acomodarse durante el viaje. Si va en un transportín, también. Lo mejor es utilizar su toalla o manta preferida, para que se sienta más seguro rociada de feromonas (Adaptil transport). 

Abrir un poco la ventanilla también ayuda. Así se oxigenará y se refrescará el ambiente dentro del coche. 

Se debe evitar el uso de ambientadores dentro del coche. Los perros tienen un sentido del olfato extremadamente sensible y el olor que le gusta al propietario puede ser muy desagradable para él. 

Hay que conseguir que el perro mire hacia delante el mayor tiempo posible durante el viaje. Es buena idea colocar parasoles o cortinillas en las ventanas laterales a las que tenga acceso, para que mire hacia la parte delantera del vehículo, en el sentido de la marcha. 

Que el perro no ingiera alimentos sólidos desde tres horas antes de empezar a viajar y se le limite la cantidad de agua que pueda beber para que no se llene el estómago de líquido. 

La recomendación general para viajes en coche de parar cada dos o tres horas, todavía es más acertada si en el vehículo viaja un perro: necesita airearse y estirar las patas. El descanso ha de hacerse en un lugar adecuado para que pueda moverse un poco y beber algo de agua. Aprovecha ese momento para pulverizar Adaptil de nuevo.

Si el perro sigue mareándose a pesar de haber seguido estas recomendaciones, lo mejor es acudir al veterinario. Existen fármacos contra el mareo de viaje específicos para perros que se pueden prescribir si es necesario.

Uso del transportín

En cuanto al uso del transportín, éste debe estar habituado previamente, como en el caso del coche. Además, si lo habitúas en casa y lo usas como zona segura para que se refugie, funcionará mejor en cualquier sitio, ya sea el coche o en el lugar adonde viajes. Las feromonas rociadas dentro le ayudarán (Adaptil transport).

El tamaño del transportín debe ser el adecuado para que el animal quepa dentro de pie, esté cómodo en su interior y pueda darse la vuelta.

El entrenamiento se lleva a cabo en diferentes fases. No se debe usar el transportín hasta que no esté completado todo el procedimiento ni se debe forzar al animal en ninguno de los pasos:

  • Lo primero es habituar al animal al nuevo elemento colocándolo en su entorno para que pueda verlo, olfatearlo y explorarlo. Se podrá ir cambiándolo de habitación para producir una generalización. Si su comportamiento es indiferente hacia el objeto con el paso de los días se pasará al siguiente paso. Si por el contrario se observa una reacción negativa habrá que llevar a cabo un proceso más específico.
  • Posteriormente se comienza con el condicionamiento clásico. El transportín se coloca sin la tapa. Se le puede colocar una mantita en su interior para que sea más confortable. En primer lugar se colocan premios o comida delante del mismo, primero a una distancia prudencial dependiendo de cómo sea el perro o gato. Más tarde la comida se introducirá en su interior para promover que el animal entre.
  • Una vez que el animal sea capaz de entrar con soltura, se le pueden dar premios desde fuera por permanecer  en el interior, sentarse y tumbarse.
  • Cuando esté cómodo dentro del transportín se le coloca la parte superior del mismo (sin la puerta) y se repiten los dos pasos anteriores, en el caso de ser un transportín que se separa. Hay que tener cuidado porque puede que el animal experimente un retroceso al haber variado la estructura del elemento. En este punto se puede comenzar a esconder, dispersar o colgar premios y juguetes rellenos de comida por el interior de la jaula, con el fin de promover que el animal permanezca más tiempo en el interior del transportín, asociándolo con comida. También es posible hacer la asociación con juguetes.
  • El siguiente paso es colocar la puerta y repetir el ejercicio cerrándola brevemente cuando el animal se encuentre en el interior. Se le ofrecerán premios a través de la misma y se abrirá inmediatamente, prolongando el tiempo cada vez más si el animal se encuentra cómodo.
  • Para prolongar el tiempo que el animal permanece en el interior del transportín se le proporcionarán elementos de larga duración para morder, masticar, buscar o chupar. Es importante no dejar que el animal llegue a frustrarse por estar en el interior y no poder salir, por lo que se le debe abrir siempre mientras esté tranquilo.
  • Se le puede enseñar al animal a entrar y salir usando el condicionamiento operante, lanzando un premio dentro del transportín y pronunciando una palabra para entrar. Luego se le puede decir que se tumbe, darle premios a través de la jaula y luego abrirla e indicarle que salga.
  • El último paso es alejarse del transportín, elevarlo del suelo y moverlo de una habitación a otra mientras se le dan premios al animal a través de la puerta o el lateral. Después, ya se puede comenzar a salir de casa con él y montarlo en el coche.

Para que todo el entrenamiento resulte menos estresante puede acompañarse por el uso de feromonas (feromona de apaciguamiento canina) en espray en la mantita y las paredes del transportín. 

Si además del entrenamiento se mantiene siempre un elemento confortable (mantita o camita), uno emocionante (juguetes nuevos) y uno estimulante (comida escondida), el transportín constituirá un lugar de descanso, tranquilidad y emociones positivas, y el animal lo usará por sí mismo de manera frecuentes

En el coche

Los perros podrán viajar dentro del transportín, que se podrá colocar sobre el asiento (sujeto con el cinturón de seguridad) o detrás del asiento del copiloto, sin transportín en el asiento trasero con el cinturón de seguridad puesto o en el maletero con una reja separadora. 

Para conseguir que un animal viaje en coche de la manera lo menos estresante posible se deben seguir estos pasos:

  • La habituación y el condicionamiento positivo al transportín, en el caso de que se vaya a usar.
  • Durante el traslado en el transportín se debe ir proporcionando premios o colocar un plato con comida húmeda o un juguete relleno de comida en su interior.
  • Primero se trabaja con el coche parado, colocando el transportín en su interior, administrando premios y volviendo a salir. En el caso de los perros que no usen el transportín, se coloca comida cerca y alrededor del coche.
  • Lo siguiente es abrir la puerta e instar al perro a subir echando premios dentro. Dejar que explore el interior y que salga cuando quiera sin encender el motor.
  • Tanto en el caso del transportín como con el perro suelto se promueve que el animal permanezca cada vez más tiempo dentro del coche dándole premios de manera continuada.
  • En este punto es el momento de introducir el enganche y suelta del arnés y cinturón de seguridad, como siempre ofreciendo al animal premios.
  • El paso siguiente es encender el motor mientras se continúa administrando comida. Apagarlo enseguida y salir.
  • El motor permanece cada vez más tiempo encendido mientras el animal está distraído con la comida. Luego se le indica salir 
  • A continuación se mueve el coche unos metros, se vuelve a aparcar y se sale. Es importante que el conductor cuente con un ayudante que vaya detrás con el animal o que se cuente con un dispositivo electrónico dispensador.
  • Si el animal ha tolerado el proceso bien hasta ese momento, se comienza a mover el coche pequeños trayectos que se incrementarán en el tiempo, hasta hacer trayectos largos que tengan como destino lugares agradables para el animal.

Por Rosana  Álvarez Bueno.

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