Consultas 3

Me encuentro escribiendo este artículo enfadada y mirando a la pantalla frustrada. Apenada de que la profesión que me encanta, y cuyo aprendizaje inicié por vocación, funcione tan mal. De que nos tiremos los trastos a la cabeza con el de al lado, de que no compartamos conocimientos, de que exista intrusismo y no luchemos contra él, de que en vez de compañeros seamos cocodrilos …,  y concretamente en mi caso, de que una especialidad tan importante no se tenga en cuenta por los demás.

Quizás la etología es una ciencia moderna, que lo es. Quizás no nos enseñaron nada a la mayoría en la carrera, que sí, que es verdad. Quizás todos hemos dado consejos en la sala de espera de nuestras clínicas en vez de cobrar por una consulta …, sí, seguro que sí. Pero de ahí a que consideremos que para diagnosticar y tratar un problema de comportamiento hay que enviar al cliente a un adiestrador, por ahí no paso.

Perdona, ¿no sabes que la etología clínica es una especialidad relacionada con todas las demás y que el diagnóstico de un problema de comportamiento no se puede llevar a cabo sin contar con todas ellas? ¿No sabes que todas forman un puzzle cuyas piezas no funcionan por separado? La neurología, la cardiología, la oftalmología, la traumatología, la dermatología, la medicina interna …, todas ellas comparten diagnósticos diferenciales con la etología clínica. Si no lo sabes es que no vas a muchos congresos, es que no te actualizas, es que no estudias, es que no amas tu profesión.

Sí, ya lo sé, muchos de vosotros lo sabéis perfectamente, deriváis casos y me consultáis. Muchos intentáis que vuestro cliente entienda que la etología debe ser parte de un diagnóstico veterinario. Y cada vez sois más, de lo cual me alegro, los que miráis por el bienestar del animal y por el retorno de vuestro cliente.

Pero en otros casos tengo que ver que mi tarjeta está en el mostrador de una clínica junto con las de adiestradores y residencias caninas. Es más, estáis enviando a vuestros clientes a las manos de personas que trabajan en negativo, menoscabando el bienestar de vuestros pacientes y el bolsillo de vuestros clientes.

No creo que sepáis la frustración que esto causa.

El modelo de trabajo que yo considero normal y que quiero seguir practicando es el de una especialidad compartida entre compañeros, el de trabajar codo con codo con el resto de especialistas, el de apoyarse unos en otros para poder diagnosticar un caso (¡qué satisfacción cuando se llega al final!), el de trabajar derivando a otro compañero no porque te da una comisión, sino porque lo necesitas. Y por supuesto el del trabajo bien hecho y por el bien de cliente y paciente.

A mí no me ofrezcas una comisión por derivar,  que no la quiero. Ni quiero que me derives a mí porque yo te ofrezca algo a cambio. Quiero que colaboremos, que participemos de los conocimientos unos de otros, que nos comuniquemos y que trabajemos juntos, por el bien del cliente final y porque crees en tu profesión, en la especialización y en que él lo necesita.

Afortunadamente con algunos de vosotros ya lo hago, y desgraciadamente son muchos los que ni lo consideran.

Así que nada, ya me he desahogado, y lo siento pero te ha tocado leerlo. Espero que haya llegado adonde corresponda y hecho el efecto que deseo.

Y sobre todo, espero verte y oirte pronto.

¡Un abrazo compañero!

Por Rosana Álvarez.

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CategoryVeterinarios
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