CASO CLÍNICO HARRY      

Boletín GRETCA nº13 (diciembre 2013)

¿CUÁL SERÍA VUESTRO DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL?

¿Y EL DIAGNÓSTICO PRESUNTIVO?

¿ANÁLISIS DE RIESGO?

¿QUÉ TRATAMIENTO PLANTEARÍAS? 

Harry DATOS DEL ANIMAL Harry es un macho castrado de raza Cocker spaniel de color dorado. Tiene 5 años de edad y pesa 17 Kg. Fue adoptado hace casi un año de un refugio para perros regentado por una señora extranjera, donde vivía junto con 70 perros en una parcela. No se sabe nada sobre su historia anterior, excepto que es posible que fuera adoptado de un criador que no consiguió venderlo. Harry en las primeras visitas a su casa.   ENTORNO Y DATOS DE INTERÉS Harry vive en un chalet adosado junto con otros 4 perros y 12 gatos. Sus propietarios son un matrimonio inglés jubilado residentes en España. La casa tiene dos plantas, jardín, patio y piscina, con libre acceso a todas las zonas para todos los animales residentes durante el día. Durante la noche los perros duermen dentro de la casa. Los gatos viven en semilibertad. Por las mañanas alimentan a todos los animales con pienso seco. Harry sale a pasear 3 veces al día, a veces solo y otras veces acompañado por el resto de perros de la familia. El paseo consta de una vuelta por la urbanización y a veces bajan al paseo marítimo. Pero desde que tienen el problema con Harry han limitado las distancias. Nunca lo sueltan de la correa, por lo que no corre, solamente hace ejercicio de caminar con correa.   RELACIONES SOCIALES Y COMPORTAMIENTO GENERAL Harry fue recogido después de que una perrita Cocker procedente de Inglaterra que poseía la familia, falleciera. Desde que introdujeron a Harry en la casa entabló buena relación con los 4 perros que ya residían y con los 12 gatos. La relación con sus dueños también fue buena desde el principio, aunque ellos refuerzan todas las demandas de atención que realiza Harry, según observamos en la primera visita. Son una pareja que ama a los animales y que hacen todo lo posible por facilitar su bienestar físico y emocional. El problema que presenta Harry, y por el que nos llaman, es su agresividad hacia personas y perros desconocidos. El caso de Harry nos fue derivado por su veterinaria, a quien consultaron su problema los propietarios. Cuando llevamos a cabo la primera visita en su domicilio nos recibieron todos los perros ladrando, en una mezcla de territorialidad con demanda de atención. Harry estaba sujeto por su dueño con la correa en todo momento, y con el bozal puesto. La postura de Harry era ofensiva, vocalizando con ladridos de tono alto y seguidos, mirada fija a la cara, moviendo el rabo y con repetidos ataques y mordidas dirigidas a los pies si te movías. Mostraba indicios de impulsividad y ambivalencia. Una vez dentro de la casa y sentados en el sofá del salón Harry no me quitaba la vista, controlando en todo momento si me movía para comenzar con el mismo display. Lo propietarios intentaban calmarlo con caricias y Harry se refugiaba cerca de ellos buscando el contacto en todo momento. La misma reacción es la que presenta en la calle cuando se cruza en el paseo con personas que llevan perro.   PERCEPCIÓN DE LOS PROPIETARIOS Los dueños de Harry nos manifiestan su malestar. Están muy apesadumbrados por la conducta de Harry. Han querido darle una oportunidad y ahora tienen un sentimiento de impotencia ante el problema. Aún así, desean hacer lo mejor para él, incluyendo la eutanasia si fuera necesario.   HISTORIA CLÍNICA Y OTROS DATOS DE INTERÉS Harry está vacunado y desparasitado recientemente y no ha presentado ninguna patología en el tiempo que llevan con él. Asímismo, lo castraron poco después de adoptarlo. Tampoco existe ningún otro aspecto relevante en su conducta: come bien, sus propietarios pueden manipularlo, no protege la comida ni tampoco ninguna parte de su cuerpo, en el veterinario no muestra signos de agresividad. Le gusta jugar a lanzar la pelota pero no la entrega. No presenta miedos a ruidos, fuegos artificiales o tormentas. También viaja muy tranquilo en el coche. Dado su problema, no han intentado exponer a Harry a la presencia de niños.   DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL Como en cualquier problema conductual, debemos hacer hincapié en considerar patologías médicas y de conducta como posibles ante los síntomas que tenemos. En este caso, los síntomas que muestra Harry pueden llevarnos a considerar lo siguiente:

  1. Médicas:
  1. Infecciones víricas, bacterianas o parasitarias.
  2. Neoplasias craneales.
  3. Dietéticas: deficiencia de tiamina, deficiencia de triptófano, dieta alta en proteína.
  4. Hepatopatías.
  5. Hidrocefalia congénita.
  6. Epilepsia psicomotora.
  7. Déficits sensoriales.
  8. Prurito crónico.
  1. Conductuales:
  1. Agresividad defensiva dirigida hacia personas.
    1. Socialización deficiente.
    2. Traumática.
  • Genética.
  1. Agresividad ofensiva dirigida hacia personas.
    1. Territorial.
    2. Protección.
  • Depredadora.
  1. Aprendida.
  1. Agresividad defensiva dirigida hacia perros.
  2. Agresividad ofensiva dirigida hacia perros.

PRUEBAS DIAGNÓSTICAS Remitimos a Harry a su veterinaria con el fin de descartar lo más general mediante analíticas de sangre y hormonales y mediante chequeo general y neurológico para descartar dolor y patologías neurológicas. Los resultados de las pruebas realizadas fueron normales, por lo que descartamos en un principio realizar pruebas más complejas, emplazándolo a la obtención de resultados positivos o negativos en el tratamiento. Al no conocer la historia anterior, no podemos descartar que haya habido algún problema en socialización, cría o experiencias traumáticas que hayan condicionado el comportamiento agresivo. Mediante visita a nuestro centro se comprobó que la reacción con correa y sin ella era distinta. Al soltar la correa Harry ampliaba su círculo de seguridad si te acercabas a él, reculando y con la cola en posición baja. Si estaba sujeto con correa o encerrado en una perrera la reacción era más violenta. Al igual que se incrementaba la impulsividad si Harry estaba bajo factores de estrés, como otros perros ladrando o sin sus dueños presentes. No se concretó ningún diagnóstico definitivo hasta llevar a cabo varias visitas sucesivas con tratamiento farmacológico y de modificación de conducta.   DIAGNÓSTICO DEFINITIVO Uniendo lo observado con Harry en nuestro centro y la evolución en las visitas sucesivas, se concretó en un diagnóstico de agresividad defensiva hacia perros y personas, con un componente de aprendizaje, impulsividad y frustración, además de refuerzo involuntario por parte de los propietarios.   PRONÓSTICO Como ya sabemos, para elaborar un buen pronóstico en casos de agresividad es necesario realizar un análisis de riesgo pormenorizado, que nos garantizará la seguridad de llevar a cabo el tratamiento para las personas que viven con el animal. En mi opinión, cualquier caso de agresividad tiene mínimamente un pronóstico reservado. En el caso que nos ocupa el análisis del riesgo observado se basaría en los siguientes puntos:

  • La previsibilidad de los ataques es relativa, siendo en principio evitables, pero no siempre predecibles.
  • El tamaño del perro es mediano y la mandíbula considerable, por lo que el daño causado puede ser grave.
  • No hay presencia de niños ni otros familiares en la casa. Viven ellos solos, pero reciben visitas a lo largo del año de familiares que vienen de fuera.
  • Los propietarios no tienen miedo porque las agresiones nunca se han dirigido a ellos.
  • Las condiciones del ambiente son suficientes para mantener a Harry separado si hubiera visita.

No existe en la actualidad ningún cuestionario validado científicamente, por lo que el análisis es bastante dependiente de la observación y el análisis de los datos del clínico. Siempre dejando claro que debemos velar por la seguridad de las personas.   Según el análisis realizado y las pretensiones y compromiso de los propietarios, se decidió empezar con un tratamiento de modificación de conducta apoyado por psicofármacos, bajo un pronóstico de reservado a grave pendiente de evolución. TRATAMIENTO El plan de tratamiento establecido consistió en la combinación de varias estrategias:

  • Castración.
  • Psicofármacos.
  • Modificación de conducta.
  1. Castración.

Como comentamos al principio, Harry ya estaba castrado, por lo que esta medida no era de aplicación. No obstante, de no haberlo estado, podríamos haber recomendado la cirugía para usar todas las armas que tenemos a nuestro alcance contra el problema, no porque los efectos de la castración estén demostrados en este caso.

  1. Psicofármacos.

Debido a la urgencia del caso, al carácter impulsivo de la agresividad, a la existencia de ambivalencia en la conducta de Harry, el miedo y el componente aprendido de los ataquest se decidió utilizar fluoxetina como fármaco de elección. Se empezó con una dosis de 0,5 mg./Kg. /24 h. la primera semana (para controlar los efectos secundarios), subiendo después a 1 mg./Kg./24 h. La administración por la mañana y con comida.

  1. Modificación de conducta.

Como todos sabemos, la modificación de conducta es lo que va a hacer que el perro cambie su comportamiento. En este caso, apoyado por la terapia farmacológica. Las medidas elegidas para ser aplicadas en este caso fueron las siguientes:

  • Evitar las situaciones de riesgo. Se instó a los propietarios a que no recibieran visitas por el momento, y en el caso de que lo hicieran, que colocaran a Harry detrás de una valla ubicada en el patio trasero, de manera que ni él, ni el visitante pudieran sentirse amenazados. Los paseos deberían ser en horarios en los que se evite encontrarse con personas paseando perros en la calle. De esta manera evitamos que continúe el aprendizaje de la conducta agresiva.
  • Evitar la utilización del castigo. En este caso no se había aplicado con Harry.
  • Preservar la seguridad de las personas. Usando vallas en la casa y bozal si fuera necesario.
  • Positivización del bozal. Mediante el uso de refuerzo positivo.
  • Aumentar la predictibilidad en la vida de Harry. Ignorando las demandas de atención y reforzando positivamente las conductas tranquilas cuando se presenten. Así eliminamos también el posible refuerzo de la conducta agresiva. Adicionar al menos un comando o señal para implementar una conducta tranquila y mediante la cual el perro consiga una recompensa. En este caso se eligió el comando “sienta”. Así conseguimos que Harry pueda predecir en todo momento lo que va a ocurrir, que aumente el vínculo con el propietario, disponer de un comando para usar en la terapia de contracondicionamiento y que existan momentos de calidad en el transcurso del día.
  • Enriquecimiento ambiental. En este caso se eligen medidas de enriquecimiento físico. Aumentar el ejercicio físico. Se recomienda elevar tanto la duración como el ritmo de los paseos. Enseñar a Harry juegos de rastreo escondiendo trocitos de comida por el jardín o por la casa o en recipientes con el comando “busca”. Utilización de juguetes interactivos de tipo Kong o bolas para pienso. Juguetes para morder que se roten cada semana.
  • Terapia de desensibilización (DS) y contracondicionamiento (CC) operante. Se lleva a cabo en la calle donde se encuentra la casa de Harry. Cada semana acudo y nos encontramos en la calle, nunca entro a su casa con Harry dentro. El dueño utiliza la orden de CC y le proporciona a Harry el refuerzo positivo (RP) mientras yo me acerco. Si se desencadena la reacción no se administra el RP y significará que nos hemos pasado de nivel, ya que lo que se pretende es que la reacción no llegue a producirse.

Cuando se alcanza la distancia mínima, es decir, ponernos al lado de Harry, comienzo a proporcionar el RP de mi mano (CC clásico). Después de este trabajo subimos a su casa todos juntos, nos sentamos y comentamos los aspectos del ejercicio. De esta manera Harry se desensibiliza a la presencia de un extraño en casa. Con respecto a la DS a la presencia de perros, el trabajo ha quedado pendiente para septiembre por encontrarse los propietarios fuera del país. SEGUIMIENTO DEL CASO Y EVOLUCIÓN DEL MISMO El seguimiento se ha estado realizando con una visita al domicilio una vez a la semana durante 10 semanas. En cada visita se iban introduciendo pautas nuevas para que el progreso se realizara de menos a más. A la mitad de las sesiones se subió la fluoxetina a 1,5 mg./Kg./24 h. Aunque se iba notando avance en cada sesión, el mayor logro se advirtió al subir la medicación. En la siguiente visita Harry estaba mucho más relajado, menos reactivo y las reacciones eran más débiles, siendo más fácil para el propietario controlarlo, además de que su visión de la mejora del problema fue mucho más alentadora. Veían luz al final del túnel y cada vez más iba desapareciendo más la sombra de la eutanasia. Casi al final de las sesiones recibieron la visita de un familiar procedente de Inglaterra. Las pautas que les dimos para la llegada del familiar fueron las siguientes:

  • Al llegar del aeropuerto no entrar directamente en la casa.
  • El dueño de Harry tenía que entrar a por él y encontrarse en la calle, tal y como habíamos venido haciendo en las sesiones.
  • Se hacía un proceso igual al de las sesiones, reforzando positivamente a Harry por el acercamiento de la persona.
  • Hasta que no estuviera conseguido no entraban todos en la casa.
  • En el interior de la casa se llevaba a Harry en todo momento con la correa.
  • No se le permitió el acceso por la noche a la habitación de la visitante.
  • Por la mañana el dueño de Harry le daba de comer y se lo llevaba a dar un largo paseo.
  • Una vez fuera de la casa, la visitante salía de la habitación.
  • La visitante no podía mirar a Harry, ni intentar tocarlo o hacer movimientos bruscos.

La visita fue muy bien, todo se desarrolló con normalidad y la visitante pudo incluso jugar con Harry y acariciarlo. Lo consideramos un progreso muy importante. Hay que decir que los propietarios de Harry no pretenden que éste se relacione con perros o personas libremente. Su meta es que puedan recibir visitas de familiares a casa y que el paseo sea más relajado. Esto es importante para realizar el planteamiento del tratamiento. En la evolución del caso hubo una única disrupción. Los propietarios de Harry se fueron de vacaciones en julio y me dejaron a Harry en residencia en mi centro. Al separarse de sus dueños y estar en un sitio nuevo y con perros alrededor ladrando Harry volvió atrás en su comportamiento. Esto pone de manifiesto la importancia en algunos tratamientos del “efecto base segura”. En este caso, los propietarios de Harry constituyen su base segura, por lo que sin ellos es muy difícil seguir con el tratamiento, ya que el estrés del perro aumenta y al hacerlo aumenta también su inseguridad y su espacio personal. En este punto decidimos suspender el tratamiento hasta que sus dueños volvieran de vacaciones. Tuvimos que reubicarlo esas dos semanas en una residencia canina con jaulas preparadas para poder entrar sin mantener contacto con el perro. 3 días antes de que los dueños lo recogieran se produjo un cambio en su comportamiento y dejó de ladrar a la cuidadora, permitiendo incluso que ésta jugara con él y lo acariciara y manifestando conductas afiliativas con ella. Esto ha vuelto a dar esperanza para continuar el tratamiento, demostrando que Harry es capaz de adaptarse y superar el miedo.   OBSERVACIONES E IMPRESIONES DEL CLÍNICO Consideramos este un caso importante dada la prevalencia de casos parecidos, en los que normalmente el perro se sacrifica, se reubica o se deja en un refugio- más aún tratándose de un pero de raza Cocker, macho y de capa dorada-. La evolución demuestra que muchos casos podrían ser tratables, por supuesto dándose las condiciones suficientes tras el análisis de riesgos. Harry2También destacamos la importancia de la derivación por su veterinario a un especialista en conducta en su justo momento. En muchos casos se pone a los propietarios en manos de un adiestrador y la mayoría de las veces implica la utilización del castigo y el empeoramiento del problema.   Por último, queremos alabar la conducta de sus dueños, muy coherentes en el sentido de querer un tratamiento si fuera posible pero con la seguridad de que podía implicar la eutanasia de su perro, así como la disponibilidad de tiempo para poder llevar a cabo el tratamiento de un caso difícil, pero con solución posible.     BIBLIOGRAFÍA Amat, M.; Manteca, X.; Mariotti, V.M.; Ruiz de la Torre, J.L.; Fatjó, J: Aggressive behaviour in th English Cocker spaniel. J. Vet. Behaviour 2009; nº4 (3): 111- 117.   Hernández, P. Manual de etología canina. Zaragoza, España. Editorial Servet- Grupo Asís Biomedia S.L. 2012. 62- 86.   Horwitz, D.F.; Neilson, J.C. Canine and feline behaviour, 1ª ed. Iowa, USA. Blackwell Publishing 2007. 10- 78.   Horwitz, D.F. Online course Introduction to canine aggression. Castellón, España. Quadam institute 2012.   Manteca, X. Etología clínica del perro y del gato, 3ª ed., Barcelona. Multimédica S.A. 2003. 149- 177.   Rosado, B. Máster en etología clínica y bienestar en animales de compañía. Módulo 4, Unidad 2, Agresividad canina. Zaragoza, España. UNIZAR 2013.        

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