Un plan de vida

Hoy me estaba duchando a las 2 de la tarde (sí, sé que es una mijita tarde, pero es lo que tiene tener un bebé) y se me ocurrió la idea para este artículo.

Las ideas te sobrevienen en los momentos más insospechados. Y claro, tienes que tener cuidado porque según dónde estés el móvil peligra (en mi caso las apunto en las notas del móvil, eso del papel y el boli ya está en desuso)… Pues lo que os decía, el móvil se te puede mojar si sales chorreando de la ducha, o caerse al water, si estás en otros menesteres. Porque una cosa mala que tienen las ideas es que tal y como vienen se van, son así de fastidiosas las puñeteras.

Y bueno, la idea es lo que dice el título: un plan de vida. Nuestro plan de vida ahora mismo es Berta, al igual que en otros momentos lo fueron otros seres igual de maravillosos como Menta, Tango, Kiko, Cuba, Lupa, Peke, Chenler, Jordan, Greta, Rigo, Dos, Roma, Fideo, Macarrón y Jabuguita. Algunos de ellos ya cruzaron el arco iris.

Cada vez que adoptas un animal o tienes un hijo tu plan de vida se modifica, o más bien, tienes que modificarlo. Porque tener una mascota implica una responsabilidad, y tener un hijo no digamos. Y que no me diga nadie que no se puede comparar, porque claro que se puede, y se debe.

Lo malo es la irresponsabilidad de algunas personas, que igual que no hacen un plan para tener un perro, tampoco lo hacen para tener un hijo. Y así les va luego a hijos y mascotas.

Olvídate de tus planes de ocio cuando adoptas un perro. Olvídate de las cañas y de las clases de zumba. Olvídate del cine. Porque has adoptado un perro, que necesita cuidado, calor, juego, comida, salidas, paseos, ejercicio físico y mental. Necesita formar un vínculo contigo, necesita que lo eduques. Y para educarlo necesitas tiempo, dinero y paciencia.

¿Y cuando tienes un hijo? Bueno, pues obviamente no se puede tener un hijo sin un plan, eso es evidente. Eso de “es que mira, fue un accidente” o “nos falló el método”, mire usté, NO.

Problema: un perro crece pero sigue siendo un niño siempre y dura entre 10 y 20 años. Un niño crece y luego deja de ser niño, y dura 80 años, de los cuales 40 se los pasa en tu casa y bajo tu ala.

Y el perro se desteta a los 3 meses, pero ¿y el niño? ¿Cuándo se desteta? Pues según estudios antropológicos, la edad natural del destete se situaría en la franja de edad de entre los 4,5 y los 7 años de edad. Sí señores, ¿no sabíais esto? Igual ahora os cuadra más el hecho de que actualmente algunas madres den de mamar a sus hijos hasta edades avanzadas, aunque coman también comida. Aquí en casa ya tenemos la “denominación de origen teta de Andalucía”. 🙂

Y relacionado con la teta está todo lo demás que hace un bebé, el dormir bien por ejemplo. Un bebé no tiene que aprender a dormir, el sueño va evolucionando solo, como el destete, y unido íntimamente a él.

¿Qué pasa mientras das teta? Pues que no puedes hacer nada. Aunque hemos descubierto que el método porteo funciona bastante bien para pasar la aspiradora y otras tareas… ¡santa mochila!

¿Y yo? ¿Qué hago yo mientras? Pues si una está limpiando y haciendo tareas del hogar y yo quiero trabajar, o me levanto a las 6 de la mañana o nada, porque cuando quiero hacer algo Berta se despierta y quiere canciones y meneo. Y todavía no he desarrollado un método eficaz para pensar, escribir, bailar, cantar y portear a la vez. Para escribir en el ordenador con la mochila puesta se me arrugan un poco los riñones, tengo que perfeccionar el método. A veces estás con la inspiración y hay que cambiar pañal, y se te va toda la inspiración con la caca a la papelera del cuarto de baño. 🙂 Y para recuperarla a lo mejor tienes que esperar una semana, y a lo mejor esa idea ya no te viene más.

Macarrón en la hamaca Macarrón en la hamaca Rigo en la hamaca

Pues eso… EL PLAN es necesario, pero mira, a veces se te va al carajo. Lo que pasa es que luego la miras y te hace feliz. Miras la cara de tu perro y te hace feliz. Ves a Rigo, a Macarrón y a Jabuguita en la hamaca de ella y te hace feliz. Hay muchos detalles que te hacen feliz y que sustituyen el haber perdido el magnífico plan.

Igual a partir de ahora algunos prefieren el perro, otros el gato, otros el niño y otros todo. Pues oiga, aquí lo llevamos “tó palante” y por ahora nos va bien. Ya seréis testigos de la deconstrucción de nuestros planes (carcajadas).

Por Rosana Álvarez Bueno.

  1. 31/03/2014

    Eso es ser madre y no te importa lo que has tenido que dejar de hacer para cuidar a tus hijos o, como en vuestro caso, hija y mascotas. Animo que siempre compensa.

  2. Los niños y los perros nos hacen la vida maravillosa si les dejamos

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