Un gatito nuevo en casa

Ya os hemos hablado anteriormente de lo importantes que son ciertos elementos que aseguren las necesidades de comportamiento de los gatos.

Hoy os hablaremos sobre cómo se debe introducir un gatito nuevo en una casa. En este caso, en una casa donde vive otro gato joven y cinco perros.

En el caso particular que nos ocupa, la adaptación total se ha producido en 10 días, pero este periodo es flexible, y va a depender de lo bien que se hagan las cosas y de las características particulares de los animales, de las personas y del ambiente.

Lo primero que se debe hacer es ubicar al gatito directamente en una habitación cerrada y tranquila donde no puedan acceder el resto de animales. En ella se dispondrá el transportín abierto para que el gatito pueda salir cuando se sienta seguro, además de los elementos imprescindibles como comida, agua, arena, rascador y juguetes. Muy importante es no tener nada abierto por donde el gatito pueda salir o escaparse, ya que estará asustado. La arena debe estar separada de la comida y el agua y siempre debe tener un sitio donde esconderse: puede ser el mismo transportín o una caja por ejemplo. En esa habitación habremos enchufado- unos días antes si es posible – un difusor de feromonas (Feliway), que le ayudarán a que el proceso sea más rápido y a reconocer el nuevo ambiente como familiar.

Todos tendremos muchas ganas de ver al pequeño y nuevo inquilino junto con los demás miembros de la familia, pero es muy importante que no hagamos caso a nuestros deseos y respetemos lo que el gatito necesita, que es adaptarse primero al nuevo ambiente y comprobar que no le produce ningún problema: que come y bebe bien, hace sus necesidades en la arena correctamente, duerme tranquilo, juega y se acicala. Además, y antes de proceder a la presentación, habrá que llevarlo al veterinario para comprobar que esté sano y proceder a sus primeras desparasitaciones y vacunaciones.

Si el gatito se encuentra dentro del periodo de socialización (entre las 2 y las 7 semanas de vida), todo lo que experimente en este tiempo será incorporado a su aprendizaje de una manera muy sólida, pudiendo reconocer a otras especies que le presentemos como amigas. SI el gatito se encuentra ya fuera de este periodo, esto no será posible, pero no quiere decir que no pueda convivir con otros perros y gatos, solo que no los podrá considerar nunca como a su propia especie. Pero la convivencia puede ser posible siempre que al gato se le garantice que podrá cubrir sus necesidades de comportamiento.

Una vez hemos hecho todo lo dicho, podremos comenzar con las presentaciones. Estas deben desarrollarse en un entorno tranquilo y garantizando la seguridad del nuevo miembro, es decir, debe disponer de espacio suficiente y sitios para esconderse. Podemos empezar presentando al otro gato. Si es necesario nos ayudaremos de un transportín para poder garantizar que el gato no se le echará encima asustándolo. Lo ideal sería poner de comer a ambos individuos para que estén distraídos y a la vez asocien la presencia del otro como positiva. Esta misma pauta la seguiremos durante varios días hasta asegurarnos de que se llevan bien.

En este vídeo podemos ver al gato joven acicalando a la gatita y descansando juntos.

Si el gato joven se lleva bien con los perros será de ayuda para que la gatita lo imite y se sienta más segura. Para proceder a la presentación de los perros haremos lo mismo que con el gato. Si es necesario cogeremos al perro con una correa. Elegiremos primero al perro que se mueva menos y lo distraeremos ofreciéndole comida o un juguete para que no se concentre demasiado en la gatita, ya que las miradas fijas suponen una gran amenaza para un gato. De esta manera la gatita dispondrá de espacio para poder acercarse progresivamente por detrás o por la zona lateral del perro. Si el perro está adiestrado y podemos hacer que se siente y que se tumbe permaneciendo tranquilo, esto sería lo mejor. Progresivamente y pasados los días necesarios, iremos haciendo lo mismo con el resto de perros, dejando para el final los que más se muevan. Por supuesto, nunca dejaremos al nuevo individuo solo con los demás hasta que no haya pasado el tiempo suficiente para observarlos a todos juntos estando presentes, y haber comprobado que no hay ningún problema.

No hay que olvidar que la adaptación no solo puede ser estresante para el nuevo, sino también para los residentes, existiendo la posibilidad de que se produzcan problemas entre ellos que antes no existían. Por eso hay que hacerlo todo con mucho cuidado, prestando atención al comportamiento de todos ellos.

En este vídeo observamos ya a la gatita jugando con la cola de uno de los perros, algo que les motiva sobre manera y les hace vencer su desconfianza hacia esta especie extraña para ellos.

Esperamos que este artículo os sirva para vuestras experiencias personales.

Por Rosana Álvarez Bueno.

CategoryEtología felina
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