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Maggie de cachorrito

En este artículo más que exponer, explicar o analizar alguna teoría sobre el comportamiento o etología canina os voy a contar una pequeña historia de voluntad:

En las navidades del 2009, recibí uno de los regalos más maravillosos que me podían hacer, mi gordita…mi Maggie. Y bueno, no vamos a entrar a discutir en que un perro no debe ser un regalo, bla bla, bla…, y en lo que, por supuesto estoy totalmente de acuerdo, pero afortunadamente éste  no es el caso, pues llevaba mucho tiempo deseando tener un Border Collie y conocía de sobra las responsabilidades que implica tener una mascota .

Pues allí llegó ella, en un pequeño trasportín, algo confundida y un poquito asustada, una preciosa bolita de pelo blanca y negra. Activa, juguetona como todo cachorro, que consiguió sacarme más de una lagrimita sólo al verla. Mi Mara, la recibió con algún que otro gruñido que no tardaron en convertirse en carreras y juegos por los pasillos, aunque por supuesto para mí esto no fue un problema, porque sí, más adelante los hubo.

Pasaron unos meses y Maggie fue comenzando a mostrar miedo e inseguridad hacia perros y humanos, principalmente desconocidos. Todo comenzó con ladridos insistentes, que continuó con persecuciones ladrando, hasta llegar a lanzarse a pellizcar a todo lo que se le ponía por delante y que no era de su confianza, dejando algún que otro agujero en más de un pantalón.

Realmente, quien no haya vivido el tener un verdadero problema de comportamiento con su perro no podrá saber de qué le hablo. Y no me refiero a hacer agujeros en el jardín o a saludar saltando a las visitas que llegan a casa. Me refiero a que el recibir visitas en casa, salir a pasear tranquilamente o incluso irte un día al campo con tus perros, etc, se convierta en un verdadero problema y en algo nada agradable.

Y claro, cuando no sabes qué hacer, no lo haces bien, aunque realmente creas que estás haciendo todo lo necesario, o lo haces sin ganas pues entras en un bucle, en un túnel al cual no le ves la salida…desesperación, frustración, lágrimas…hasta que un día te paras y comienzas a pensar fríamente y empiezas a descartar opciones: “Busco la vía rápida y “fácil”, es decir buscar a alguien que quiera hacerse cargo de lo que era una bolita preciosa de pelo blanca y negra (y escribo fácil entre comillas porque a mí personalmente se me rompía el alma de sólo pensarlo, aunque sabía que supondría una liberación para mí) o bien, me armo de fuerza, de valor, de voluntad y de ganas para seguir adelante y conseguir lo que en principio parece totalmente inalcanzable”. ¿Qué cuál fue mi opción? Pues a día de hoy os puedo decir con orgullo y una sonrisa en mis labios que la segunda.

Mara y Maggie con niños

Meses de trabajo, de pasos hacia delante y alguno hacia atrás, de chuches en todos los bolsillos, de días que no le ves color y algún día que te vas a la cama llena de satisfacción, de escuchar consejos por doquier…. Y así, un día, otro día, semanas, meses…hasta que un día te paras y analizas, comparas a tu pequeña bolita de pelo blanca y negra y te das cuenta que no has conseguido un poco, sino mucho. Que tu preciosa bolita saluda a la gente, que puedes salir de paseo y disfrutarlo, que ya no tiene tanto miedo. Pero sinceramente, lo mejor y más reconfortante para mí, es que no puedo vivir sin ella ni ella sin mí, que durante todos esos meses, años de trabajo, se ha construido un vínculo indestructible entre nosotras, porque he tenido fe en ella y en mí, porque ella es mi bolita de pelo blanca y negra y siempre lo será, con un poquito de miedo sí, pero nos hemos demostrado que si te lo propones, si verdaderamente quieres algo, puedes conseguirlo.

A mi Maggie, que quiero con locura.

Por Virginia Garrido Ruiz.

 

 

 

CategoryEtología canina
  1. 05/10/2013

    Hola,

    Yo estoy sufriendo el mismo problema de conducta con mi cruce de Border de ocho meses ahora mismo, que hacías en esas situaciones en que se lanzaba a mordisquear? Ya no se que hacer…..

    • Hola Laura,
      Puedes leer otro artículo que tenemos en el blog sobre perros reactivos. De todas formas, en vez de hacer tantas cosas, te aconsejamos que acudas a un profesional veterinario especialista en etología. Podrá diagnosticar tu caso particular y ayudarte a resolverlo.
      Saludos,

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