Mi experiencia con el ataque de un perro agresivo

Rosana en el hospital después de haber sido atacada por un perroRecién llegada a urgencias

“Nunca digas nunca” es una frase que todo el mundo debería recordar. Y que cada día es único e irrepetible es lo que  todos deberíamos repetirnos cuando nos levantamos por la mañana. Porque no sabes que te va a ocurrir. Llamémosle destino o suerte, no sé, elige la palabra que más te guste. Pero lo que ocurre cada día no se repite, no se puede volver atrás. Si te tiene que pasar, te va a pasar… Y a mí, me pasó.
Un viernes cualquiera… tarde ocupada de consultas… Sabía que llegaría tarde a casa, pero al final alguien quiso que pasara el fin de semana en el hospital.
Estas son las cosas que te pasan, y obviamente no lo tenía planeado, claro, ni quería que pasara… Pero pasa y pasó.
Las redes sociales están llenas de vídeos de ataques y de mordeduras. Pero los ves y nunca piensas que te va a tocar a ti. A partir de ahora no quiero ver ni uno.
No voy a hablar de datos, de razas, de responsabilidades ni de formas de hacer las cosas; eso me lo guardo para mí. Pero sí quiero contar la experiencia, las emociones, lo que se te pasa por la cabeza y lo que sientes después.

La entrada en la casa no fue como me hubiera gustado. No sé si os pasará en vuestra profesión, pero en la nuestra, a veces te reciben con bastante poca educación y dejándote en la entrada de la casa. Te hacen sentir muy bajo.

No pasaron ni 5 minutos cuando yo ya estaba en el suelo siendo mordida por el perro de 30 Kg. Con esto creo que lo describo. Solamente vi al perro correr por el jardín de un lado para otro y luego viniendo hacia mí. Hasta este punto sin problema, como cualquier otro perro, no intuí nada raro. Pero cuando llegó a mi altura no vaciló ni avisó y comenzó a atacarme, sin haber ladrado previamente, gruñido ni nada similar. Primero me tiró al suelo enganchándome el pantalón con los dientes y una vez en el suelo me mordió ambas piernas.

Se cuenta muy largo, pero creo que no fueron más de 30 segundos. Me acuerdo de la cara del perro mordiendo, de los gritos que yo daba, del dueño que no era capaz de hacer nada, de que intentaba estarme quieta para que no hubiera desgarro… Y tengo imágenes y recuerdos mezclados en mi cabeza.

Realmente las jugadas que te hace el cerebro en estas ocasiones son muy sorprendentes. Supongo que también dependerá de la personalidad de cada uno. En mi caso llegué a pensar muy fríamente a la vez que intentaba estarme quieta, gritaba y pensaba que el perro me arrancaría lo que quisiera. Porque pensar en avisar a los siguientes clientes de la tarde de que no iba a poder ir os puede parecer imposible ¿no? Pues os digo que ocurre. Igual otra persona piensa en la ropa que tiene tendida o en que tiene que recoger al niño del cole. No sé, ahora lo cuento y me parece raro, pero lo recuerdo perfectamente.

…Y no gracias a la ayuda del dueño, el perro soltó. Soltó porque le dio la gana, vamos. Y se fue a seguir corriendo por el jardín. En ese momento recuerdo perfectamente la sensación de pánico de ver que entre el dueño y dos personas más no eran capaces de hacerse con él, y que estaba viendo que volvía hacia mí. Lo llamaban, le sacaron comida, y nada. Así que me levanté como puede apretándome las piernas que me sangraban no sabía muy bien por dónde, cogí mi bolso del suelo y me metí en mi coche.

Lo siguiente ya fue que el hombre me llevó al hospital porque, según él, la ambulancia iba a tardar mucho en llegar.

Nota mental: si alguna vez llevas a alguien herido- que está sangrando y llorando de dolor-  al hospital en tu coche, no le hagas preguntas absurdas como: “¿Y por qué te ha mordido?, o ¿habías visto alguna vez un caso así?” Por favor, no mola nada.

Gritos recuerdo tres: “¡aaaaaaaah!”, “¡por favor cojan al perro!” y “¡por favor una ambulancia”!, en este orden.

Nota mental dos: si tenéis dolor pedid Tramadol a gritos. ¡Bendita química!

Lo siguiente: sutura horrorosa con drenajes, hospitalización un fin de semana para prevenir posible infección,  baja de cuarenta días hoy, rehabilitación, cicatrices, bloqueo mental, desesperación, trabajo jodido y verano también. Y dar gracias a cada momento por que no haya sido peor.

Por supuesto, esto es como cuando estás preñada y nada más que ves preñadas en la calle. Creo que todo la gente que me ha llamado desde entonces para consultas lo ha hecho por problemas de agresividad. Me parece que ha habido uno de eliminación inadecuada y otro de ansiedad por separación.

Seguro que estáis esperando el apartado “secuelas”. La verdad es que no soy una persona que se traumatice fácilmente, pero tengo que decir que veo un perro suelto por la calle y me estremezco. Y  los ladridos ya no me suenan igual que antes. No voy a dejar de trabajar en esto, aunque me lo he planteado, para qué nos vamos a engañar. Tampoco es el primer perro que me muerde. Pero es que las anteriores han sido mordidas y este ha sido un ataque en toda regla.

Y aquí acaba mi relato. Espero que os sirva de experiencia, que para eso os lo cuento, que ya hacía tiempo que no se lo contaba a nadie, jeje. ¡Hasta pronto!

Por Rosana Álvarez Bueno.

  1. 14/08/2014

    ANIMO CAMPEONA, LO SUPERARÁS PORQUE TE GUSTAN LOS ANIMALES Y TU TRABAJO.LA NEGLIGENCIA DEL PROPIETARIO Y QUE EL PERRO NO DEMOSTRARA LOS SIGNOS DE LA AGRESIVIDAD QUE IBA A TENER LUGAR POSTERIORMENTE VERDADERAMENTE DAN QUE PENSAR. PIENSAS QUE ESTE ANIMAL TIENE SOLUCIÓN QUE NO SEA EL SACRIFICIO POR SU POTENCIALIDAD DE QUE VUELVA A OCURRIR?

    • Hola Rafa. Gracias por los ánimos. Sinceramente no me dio tiempo a analizar nada. Pero me imagino que al perro ya lo habrán sacrificado. Quisieron hacerlo cuando ocurrió, pero claro, no se lo permitieron por el periodo de cuarentena.
      Besos!

  2. 14/08/2014

    Bonita, mucho ánimo . Pasé por una situación similar hace un par de años. Te recomiendo que en cuanto te den el alta vayas a la protectora o estés en contacto con perros. Al principio tendrás muchos sobresaltos, yo tuve unas lloreras muy fuertes. Pero ahora vuelvo a estar al 100% aunque soy mucho más precavida , y nunca dejo que nadie no siga las normas de seguridad.

    Mucho animo!! Y sí puedo hacer lo que sea para ayudarte aquí estamos !!!

    Un besazo

    PAT

  3. 14/08/2014

    Lo siento mucho.
    Espero que te recuperes pronto de todo.
    Besos

  4. 14/08/2014

    No sé si me ha impactado más el relato o tu cara de angustia. Espero que estés muy bien. Un fuerte abrazo.

    • Pues sí Claudia. Estoy bien gracias. Espero terminar de recuperarme pronto y seguir trabajando. 🙂 Un beso!

  5. 14/08/2014

    Una experiencia horrible Rosana de la que estoy seguro te recuperarás por completo.
    Espero de corazón que nunca dejes de ayudar a los perros.
    Este perro que te ha mordido posiblemente no sea recuperable (inhibición de las conductas de aviso, ataque sin provocación…) pero otros muchos a los que has ayudado sí que lo han sido y deben sus vidas a tu trabajo. Otros tantos esperan a que te recuperes del todo para solucionar sus problemas.
    ¡Adelante! Un beso fuerte.

  6. 17/08/2014

    Mucho animo, seguro que cuando vuelvas traes mas fuerzas y nos contagias mas todavia con tu trabajo. Gracias por seguir!

  7. 27/08/2014

    Hola Rosana, esperamos que tu recuperación esté siendo lo menos dolorosa posible. Desde Mérida te enviamos mucha energía positiva y ánimos. Un abrazo

  8. 01/09/2014

    te deseo una pronta recuperacion y si puedes intenta sacar algo positivo de este hecho

  9. 01/09/2014

    bendita profesión la nuestra!! Mucho animo compañera y a recuperarse pronto de todas las secuelas!!!

  10. 02/09/2014

    Animo se precavida sobre todo con los propietarios…
    Haces un buen trabajo.

  11. 02/09/2014

    Mucho ánimo Rosana, espero que te recuperes pronto

    un abrazo

  12. 04/09/2014

    Hola Rosana,

    Estuvimos intercambiando experiéncias en el Master de etologia de la UZ. Animarte a seguir y comentarte, que con tu permiso, tengo que hacer una charla de agresividad en el Col de vets de Tarragona y haré extensiva tu experiéncia…Animo!

  13. 24/02/2015

    Hola!
    Antes que todo, qué susto! Espero que ya estés totalmente recuperada.
    Entiendo que este no es un espacio para consultas privadas, pero en realidad lo que quería saber es si puedes darme algunas pautas generales, porque en este caso el problema no es mi perra. Te cuento:
    Mi yorkshire terrier Lupe tiene 8 meses y pesa 2 kilos. Antes era muy asustadiza con los demás perros, pero hace un par de meses (cuando ya estuve segura de que respondía a la llamada e hice en el parque una amiga que soltaba a su poodle y que prometió ayudarme a pillarla si se escapaba) empecé a soltarla en el parque y eso ha mejorado mucho su carácter con otros perros, aunque sigue siendo tímida, ahora se ve que se divierte corriendo y jugando con algunos perros. Tiene sus amigos y con los demás en general se olfatea tranquilamente, no es de los que inician un juego ni molestan a los demás. Disfruta corriendo tras las palomas, mordisqueando palitos en libertad y, para mí lo más importante, viene cuando la llamo.
    El asunto es que en el parque hay también algunos perros callejeros, normalmente bastante grandes, y hace poco alguien fue a abandonar ahí a una perra que, dicen, fue entrenada para guardia. Es agresiva con ciclistas, niños y otros perros, así que yo trato de mantener a la mía lejos. El prolema es que ayer me di cuenta de que la mía se estaba acercando a saludar a la otra perra y la otra la miraba muy tiesa, con una postura que me asustó. Le dije “no” a la Lupe para que dejara de acercarse (normalmente hace caso al no), la llamé para que viniera conmigo, sin querer acercarme corriendo por miedo a que se escapara y la otra la persiguiera. Finalmente mi perra hizo caso y quiso venir hacia mí, el problema es que lo hizo corriendo y a la grandota se le disparó el impulso de depredación y salió tras ella. Me aterroricé, porque de una sola mordida podría matarla. Me lancé detrás de la perra tratando de espantarla a gritos y amenazándola con la correa que tenía en la mano, pero no me hizo ni caso. Por suerte mi perrita es rápida y no la logró alcanzar; la dueña de una amiga perruna tomó a la Lupe en brazos y yo logré espantar a la otra, pero ahora tengo miedo. No quiero volver a pasearla solo con correa, porque disfruta mucho más suelta, pero me asusta tanto que un perro grande la ataque que hasta tuve una pesadilla anoche donde la perra negra la despedazaba
    No sé si te sea útil esta idea para escribir un post o algo así, en vez de darme una respuesta personal.

  14. La verdad es que es una experiencia traumática, no podría ni imaginar lo que pudiste sentir pues cualquier cosa producto de mi imaginación sería nada comparado con la realidad tuya, de verdad me contenta que no haya pasado algo peor y que ya estás recuperándote aunque mentalmente siempre queda el temor…ah y recuerda no todos los peluditos son así de agresivos además que fue una falta grave de su dueño si sabía que el perro era tan violento debió mantenerlo alejado de las personas.

Write a comment:

*

Your email address will not be published.