Mi casa, tu casa: el qué, cómo y el por qué del alojamiento de un loro de compañía

loros compañía_4_Yolcati

Los loros son los animales de compañía exóticos más populares en el mundo entero, esta condición no es nueva, aparentemente, siempre han ocupado un sitio especial para el ser humano. Seguramente se deba a su gran simpatía, inteligencia y sociabilidad. Sin embargo, todavía no hemos conseguido relacionarnos apropiadamente con estas aves cuando las mantenemos en nuestras casas. Los problemas de manejo y comportamiento en loros de compañía son sumamente frecuentes y en muchos casos incompatibles con nuestra vida cotidiana. ¿A qué se deben estos problemas de convivencia?.

Antiguamente los loros que se tenían en las casas provenían de vida libre, es decir, habían sido capturados y comercializados o regalados para tener en casa como trofeos o adornos. En esos años la concepción del mundo era distinta y por consiguiente también lo era la forma de vivir de las personas. Con el paso del tiempo, nuestras costumbres se han ido transformando al igual que la concepción que tenemos del mundo. Curiosamente, el trato que damos a los animales no se ha transformado en consonancia con esa evolución social. Y esta es la incongruencia con la que actualmente lidiamos respecto a los loros de compañía. Esperamos relaciones afectivas recíprocas y vínculos de confianza con ellos, pero los seguimos tratando de modos similares que usábamos en los siglos XVII o XVIII.

Loros en el arte_1

La forma convencional en la que alojamos a los loros en casa ha quedado obsoleta, principalmente por tres razones.

  1. La procedencia de los individuos que actualmente tenemos en casa ya no es la captura de vida libre, aunque probablemente si lo sea para sus padres o abuelos. Ahora los loros provienen de centros de cría o de personas aficionadas que crían de forma controlada a las aves. Esto facilita que la relación humano-loro esté basada en la confianza.
  2. Nuestras inquietudes y visión acerca de los loros en casa ha evolucionado. Ya no pensamos en ellos como un ornamento o trofeo, como tristemente se hacía referencia en el pasado (aves de jaula y ornato).
  3. Hemos adquirido suficiente conocimiento acerca de sus necesidades biológicas así como su capacidad de sufrimiento, por lo que resulta negligente no transformar los hábitos de tenencia y las relaciones que con ellos establecemos.

Claramente, un ave no puede vivir en condiciones óptimas si la mayor parte de su vida se encuentra confinada en el interior de una jaula en nuestra casa. Las privaciones a las que, sin querer pero implícitamente, los sometemos tienen serias repercusiones sobre su comportamiento, su bienestar y finalmente sobre nuestra relación con ellos. Entonces, ¿qué podemos hacer para vivir en armonía con un loro de compañía?

Es imprescindible conocer la historia natural de los animales con los que elegimos compartir nuestra vida, para así poder ofrecerles un alojamiento acorde a su naturaleza. Respecto a los loros, cotorras, guacamayas, periquitos, cacatúas, etc. sabemos que pertenecen a un grupo de aves denominado psitácidos. Todas ellas comparten una serie de características biológicas, como por ejemplo que tienen el pico en forma de gancho, los pies son zigodáctilos (dos dedos dirigidos hacia el frente y dos hacia atrás), sus hábitos son diurnos o que viven en grandes grupos, por mencionar algunas.

También necesitamos conocer, comprender y asumir responsablemente sus necesidades.

Así que a continuación proponemos las condiciones mínimas de alojamiento para la tenencia responsable de loros como animales de compañía.

Lo primero que necesitamos es erradicar la idea de que una jaula es el sitio de elección para que un ave viva confortablemente. Si bien nos hace falta para resguardarla mientras no estamos en casa, ésta no debería ser el único sitio dispuesto para el ave.

  • La jaula será como su habitación, las dimensiones siempre serán insuficientes, pero optemos por la más grande que podamos. En su interior colocaremos diversos posaderos de tal forma que el loro pueda ir desde el suelo hasta el techo escalando por las perchas, cuerdas o columpios que hayamos colocado, sin la necesidad de utilizar la malla como única condición.

Interior de la jaula. Yolcati 2015

  • Además dispondremos, al menos, un parque de juegos el cual es un espacio bien acondicionado para que un loro pueda desarrollar habilidades físicas y mentales, como saltar, escalar, colgarse con un pie o descifrar pequeños retos para obtener un premio.
  • Finalmente prepararemos una bandeja de forrajeo y le motivaremos y recompensaremos su permanencia en ésta, de tal forma que nuestro lorito pueda estar mucho tiempo fuera de la jaula realizando conductas naturales y compartiendo tiempo de calidad con nosotros sin que deteriore nuestra casa o requiera nuestra completa y permanente atención.

         
En la vida de los animales, los eventos de larga duración influyen con mayor trascendencia que los de corta duración. Es así que un alojamiento inadecuado tiene peores consecuencias para el bienestar de un loro que un evento traumático pero de corta duración.  En la medida que alojemos mejor a nuestros loros y les permitamos tomar control sobre su entorno su bienestar se incrementará teniendo como resultado relaciones más armónicas con ellos.

Para más información pincha aquí.

M.V.Z. Ana Alejandra Arroyo Lambaer

Yolcati · Bienestar animal

info@yolcati.es

www.yolcati.es

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