La elección de nuestro amigo

Como todos los lunes intentamos tratar un tema que os interese, esta semana vamos a hablar sobre la elección de nuestra mascota. Es un tema complicado, y vamos a intentar abordar todos los frentes posibles.

Cuando una familia decide tener una mascota, ¿qué es lo primero que hace? ¿a dónde acude para obtenerlo? ¿quién les asesora? Normalmente las respuestas a estas preguntas son: elegir por la estética, a una tienda de animales o al vecino que ha tenido crías, y la última y más importante, absolutamente nadie les asesora. Y luego llegan los problemas, que si el perro es horrible porque no aprende a hacer pis en su sitio, que si se ha hecho demasiado grande y ya no puedo tenerlo, que si le salta a las visitas y no puedo controlarlo, que el gato se hace pis donde no debe, el conejo enano resulta que no era tan enano y ya no lo quiero y así un largo etcétera. Vamos a olvidarnos de las modas, de las razas, de las no razas, vamos a elegir con cabeza, tenemos que reconocer qué podemos y no podemos abarcar, a qué estamos dispuestos, qué queremos sacrificar, etc.

Y como en tantas otras ocasiones decimos, para algo están los profesionales, el etólogo veterinario también debe formar parte de esa elección, es más, es quizá la primera ficha del puzzle.

Llevamos en este trabajo unos 8 años, y fijaos bien, hasta ahora, hemos tenido solo 1 cliente que haya hecho las cosas de la manera correcta, ¿os dais cuenta de la barbaridad? No os imagináis la de consultas que atendemos a la semana, al mes, al año… Y de todas esas, sólo una familia en estos 8 años ha hecho las cosas bien. Y vosotros os preguntaréis ¿qué han hecho de diferente? ¿cómo es ahora esa mascota? Pues bien, os contamos cómo hacer las cosas de manera correcta y los resultados que de ello se obtienen.

Dicha familia contactó con nosotras antes de elegir absolutamente cualquier cosa sobre su futura perra/o, es decir, ni raza, ni sexo, ni carácter… Es más, su primera pregunta hacia nosotras fue, si realmente creíamos que estaban preparados para tener perro. Por supuesto aquella visita estuvo llena de preguntas por ambas partes, ellos anotaban cosas en una libreta, nosotras les preguntábamos por su tipo de vida, sus aspiraciones con el perro, sus rutinas, si habría críos en algún momento… Todo, absolutamente todo quedó muy claro,  y entonces decidieron que querían un labrador retriever. Y se dejaron asesorar también en este asunto, y fueron a un estupendo criador, ojo, a un criador de verdad, no a una granja de cachorros ni a la tienda de la esquina, y se gastaron su dinero en la perrita que con nuestra ayuda eligieron para compartir con ellos una larga vida.

Y ahí empezaron las clases de cachorro, para emprender esa vida juntos de la mejor manera posible, cómo enseñarle a ser limpia en sus eliminaciones, cómo relacionarse con otros perros, a ir en coche, a acostumbrarse a las visitas y recibirlas de forma educada… Y ¿qué pensáis, que esto fue cosa de un mes de clases? Pues no, estuvieron con nosotras nada más y nada menos que un año entero, hasta que la perra fue adulta y se convirtió en una perra perfecta, equilibrada, educada, divertida, activa y juguetona como cualquier labrador, pero era capaz de adaptarse a cualquier situación que le pusieran delante, porque así se lo habían enseñado, incluida la llegada de niños, que se introdujeron en  la familia y ahora son sus mejores amigos. Pero claro, todo esto cuesta mucho trabajo y esfuerzo y tampoco todo el mundo está dispuesto a hacerlo.

Os hemos contado el caso de esta familia que se decidió por comprar un labrador, pero también tenemos el caso de otra familia que lo hizo de la misma manera con una adopción, y aunque es distinto porque en estos casos no puedes evitar que si el animal es adulto y no sabemos lo que le ha ocurrido en su vida anterior venga con ciertos problemillas o haya que ser más cuidadoso a la hora de elegirlos se pueden hacer las cosas igual de bien. Existen cachorros, adultos, vejetes, etc. en multitud de asociaciones y refugios que están esperando un hogar, y únicamente con ponerse en manos de un experto haremos que la elección del mismo y futura adaptación de ese nuevo amigo a su futura nueva casa sea la mejor posible, y que nos aseguremos de que es lo que ambos necesitamos, él nos necesita y podemos darle lo que requiere y a la inversa.

No nos olvidemos de que si todo marcha bien, compartirán con nosotros una parte de nuestra vida, que nos marcará para siempre, pero podemos hacer que tanto para ellos como para nosotros, la vida sea un camino de rosas o un camino de espinas. Y como os decimos siempre, es más sencillo hacer las cosas bien desde el principio que tener que solventar futuros problemas de comportamiento.

PD: Desde aquí nuestro pequeño homenaje a esa gran familia que a día de hoy tienen una perrita estupenda, gracias Berta y Jose por confiar en nosotras y con vuestro trabajo hacer que Sila sea una perrita ideal.

Por María Garrido Lázaro.

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CategoryEtología canina
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