El periodo de socialización II. El lobo y el perro

El periodo de socialización II.

Ya os hemos hablado anteriormente del periodo de socialización en el perro.

Como todos sabemos, el perro desciende del lobo, comparten en un 99,8% la secuencia del ADN mitocondrial.

Pero el perro no es un lobo, hay muchos cambios que se han producido durante el periodo de domesticación. Entre esos cambios se encuentra el periodo de socialización.

Como ya vimos, en el perro este periodo va desde la 3ª hasta la 12ª semana de vida. Y es tan importante que es como una ventana en el tiempo, que se cierra y no vuelve a abrirse más.

Durante ese tiempo, el perro debe habituarse al contacto con todo tipo de estimulación posible para poder ser equilibrado en el entorno en el que viva en un futuro. Os pongo un ejemplo: un perro que va a ser entrenado para rescate y que nunca se ha puesto en contacto con un suelo enrejado o con unas escaleras. Este perro podrá adaptarse, pero nunca será un perro que no dude cuando se le presente un estímulo de este tipo en su trabajo.

En el lobo, este periodo comienza antes de que los lobeznos hayan abierto los ojos, aproximadamente a los 9- 10 días, por lo que en ellos la impronta es olfativa, a diferencia de los perros, en los que es visual.

Los lobos con 2 semanas ya están explorando su entorno, cuando ni siquiera ven ni oyen. Los perros tienen que esperar hasta las 3 semanas para poder estar de pie y explorar con todos los sentidos ya en funcionamiento, y es a partir de aquí cuando comienza su periodo de socialización.

Así, la experiencia sensorial es muy distinta en las dos especies. Por ello es tan difícil que un lobo se socialice con personas, ya que tendría que estar en contacto con ellas a partir de la segunda semana de vida, habiéndose demostrado además, que el tiempo de contacto con la otra especie para que se produzca la impronta debe ser de casi 24 horas al día. Como comprenderéis, esto es muy, muy difícil.

Sin embargo al perro le basta con un contacto mucho más débil: 2 o 3 horas a la semana durante el periodo crítico.

Así que ya sabéis, un perro ya no es un lobo.

Por Rosana Álvarez Bueno.

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