Cuando el gato vuelve a casa del veterinario

Lolo, Belisa y Catutxa

Cuando llevamos a nuestro gato al veterinario lo hacemos pasar por muchos acontecimientos desagradables para su personalidad y forma de vida.

Lo introducimos en un transportín al que en la mayoría de ocasiones no está habituado, lo sacamos de casa (su territorio), lo ponemos en contacto con estímulos visuales y sonoros desconocidos o amenazantes, y lo que es peor, llegamos al veterinario donde tiene que esperar rodeado de perros y gente desconocida, le pinchan o le hacen manipulaciones dolorosas en un sitio donde se pueden oler las feromonas de alarma que han dejado otros congéneres que han pasado previamente por allí, y en el peor de los casos, lo dejan hospitalizado.

Todo este estrés sufrido produce efectos nefastos en el bienestar del animal. Un animal para el que cambiarle de sitio el sofá del salón o pintar una pared de la casa puede representar una fuente de estrés muy importante en ese ambiente que tiene perfectamente controlado e identificado.

Si el gato vive solo, la vuelta al hogar resultará un evento placentero para él: volver a su territorio, donde todo es tranquilo y conocido. Comenzará a frotar sus mejillas con todo, dejando impregnadas de nuevo sus feromonas de familiaridad.

Pero si en casa le espera un compañero felino, o varios, y además otras especies, esa vuelta puede ser muy traumática y convertirse en una experiencia que marque negativamente para siempre la relación entre ellos. El estrés que porta el gato convaleciente y los olores extraños de los que se ha impregnado, así como elementos extraños como collares isabelinos, pueden hacer que el gato residente reaccione con miedo y agresividad, dando paso a un problema de agresividad entre los gatos que habrá que resolver con un especialista. Los gatos no tienen fase de reconciliación después de una lucha, por lo seremos nosotros los que tendremos que hacer que vuelvan a tolerarse, ellos no van a mover un dedo por hacerlo.

¿Podemos hacer algo para que esto no ocurra? Afortunadamente sí. Existen una serie de pasos que podemos seguir a la llegada a la casa para aliviar este problema y conseguir que después de un par de días todo esté como estaba.

Lo primero es ubicar al gato recién llegado con su transportín en una habitación cerrada donde tenga todo lo que necesita: comida, agua, bandeja de arena, rascador y juguetes. Dejamos la puerta del transportín abierta para que él salga cuando lo considere apropiado. Colocamos un difusor de feromonas enchufado en la habitación. No forzamos al gato a salir ni a nada, simplemente lo dejamos tranquilamente en la habitación. Durante las primeras 24 horas nos dedicamos a observar la actitud de ambos gatos, para comprobar que todo es normal: comen y beben con normalidad, utilizan la arena, se acicalan, no hay bufidos, ni siseos, ni gruñidos hacia el otro, ni posturas de tensión.

Si todo va bien, al día siguiente podemos coger una toalla o trapo y frotarla por la cara del gato que vino del veterinario. Después se la presentamos al otro gato y de nuevo volvemos a comprobar que la reacción es normal durante unas horas. Si lo es, podemos frotarla por la cara de este gato también, para impregnarlo del olor del otro.

Por último, pondremos a los gatos en contacto visual mientras comen algo apetitoso en la misma habitación pero separados a una distancia prudencial (cuanto más lejos se pueda mientras se vean, mejor). Si todo se desarrolla normalmente los dejaremos interactuar. Si notamos algún atisbo de tensión, debemos proceder a separarlos de nuevo y desarrollar el programa más lentamente.

Si identificamos algún síntoma de estrés en cualquiera de los pasos citados, tendremos que proceder a establecer un protocolo completo de reintroducción, para lo cual recomendamos ponerse en contacto con un especialista veterinario en comportamiento.

Esperamos que estas nociones os hayan sido de ayuda y que a partir de ahora las podáis poner en práctica. Requiere un poco de tiempo pero merece la pena.

Nota: en ningún momento se debe dejar que los gatos permanezcan juntos desde el primer momento ni mucho menos dejar que se enfrenten, ya que no van a resolver los conflictos sino incrementar la agresividad.

Por Rosana Álvarez Bueno.

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  1. 16/12/2013

    Los gatos tienen comportamientos particulares cuando estos no están cómodos con algo y suelen demostrarlo actuando de formas no habituales. El veterinario siempre fue un problema, ya que al estar en un lugar desconocido, no se sienten seguros y su actitud cambia drásticamente.

  2. 06/07/2015

    Desde hace preparo un trapo con los olores de mis gatos para frotar al que viene del vete de vuelta. Y limpiar el transportin de olores externos extraños.
    Pero apartarlo durante 24 horas me parece algo excesivo, sobre todo si hay que ir frecuentemente (con Miga tuve que ir por un problema varios días seguidos) y haciéndolo de esta forma se habría pasado una semana encerrada. Saludos felinos.

    • Bueno MiMIga, eso ya depende de cada caso particular. En general hablamos de una visita esporádica, como por ejemplo una esterilización, hospitalización o similar.
      Un saludo, 🙂

  3. 08/09/2016

    Hola. Mi gatica se accidento y desde que la recogí del consultorio veterinario esta como loca. No me deja ni pasar a su lado. Esta como loca. Con mi perrita no esta agresiva, pero a mi se lanza y me hace sonidos de ataque. Se que sufrio mucho y fue traumatico para ella. Pero sera que va a tener este comportamiento siempre?

    • Lamentablemente no podemos contestarle a eso Ana MAría. Si es por estrés, solo no se le va a pasar. Y si es algo físico tampoco claro.
      Procure ponerla en una habitación tranquila con todas sus cosas y Feliway difusor durante unos días. Puede que esto sea suficiente o si no necesitará la consulta den etólogo veterinario.
      Saludos,

  4. 30/06/2017

    Hola. Tengo dos gatos sohynx (macho y hembra castrados de pequeños). El otro día llevamos a la hembrs para hacer un cultivo y una limpieza dental, ya que tubo una infección de orina, y por desconocimiento a la vuelta abrí el transportín y la gata salió sin problemas. Por la noche cuando volví a casa vimos que el gato bufaba a la gata, sin atacarla en ningún momento, y se va por miedo. ¿Me podrían ayudar?. Mil gracias.

    • Hola Iván,
      Estas situaciones se deben evaluar individualmente en consulta, ¿de acuerdo? Podríamos estar pasando por alto datos muy importantes para el tratamiento. De todas formas, si la situación no es muy grave, les puede ayudar a tus gatos el que coloques un difusor de Feliway friends en la zona donde más tiempo pasan tus gatos y que les hagas comer juntos pero a distancia varias veces al día un poco de comida húmeda que les guste mucho. Esto les ayudará a rehacer su relación. Pero puede que esto no sea suficiente, por lo que enseguida deberías tener en cuenta hacer una consulta con un etólogo veterinario.
      Un saludo,

  5. 17/07/2017

    Hola! Me ha gustado mucho este artículo. yo tengo dos gatas y trabajo en una clínica vet, y cuando vuelvo a casa, aunque me halla llevado a una o a las dos, el regreso siempre es el mismo. Nunca he tomado medidas especiales, porque tampoco llega “la sangre al río”, y siempre ocurre lo mismo. 24-36h de bufidos cuando pasan cerca la una de la otra y después, vuelta a la rutina de carreras, juegos y acicalamientos mutuos.
    Creéis que algún día puede ir a más? Visitan la clínica cada mes y medio aprox desde hace 2 años que tengo a la segunda.

    Un saludo

    • Hola Tamara, gracias,
      Pues sí, claro, podría pasar. Lo podrías hacer de manera que fuera menos traumático y así evitar que vaya a peor.
      Un saludo, 🙂

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