¿Collar o arnés para pasear a tu perro?

Anatomía cuello perro

Seguramente a la pregunta del título de este artículo la mayoría de vosotros responderéis diciendo que con el collar el perro tira menos. Y realmente es un hecho que es al contrario. Con el arnés el perro tira menos precisamente porque va más cómodo. Otra cosa es que tu perro no esté educado para caminar de manera ordenada en el paseo, que eso es tema para otro artículo.

Bajo nuestro punto de vista, el collar debería ser un elemento de vestuario, de diseño, es decir, algo bonito y elegante que quieres colocarle a tu perro para que esté guapo y le siente bien, pero no para engancharlo a una correa durante el paseo. A no ser que tu perro esté educado para pasear tranquilamente, en cuyo caso podría servir. Pero ¿puedes asegurar que tu perro nunca va a tirar accidentalmente si se encuentra a otro perro, persona, gato, moto, etc.? Si no lo puedes asegurar sigue leyendo.

Hay dos motivos por los que el collar puede ser un elemento negativo:

  • Daño físico. El collar se sitúa en una región corporal, el cuello, por donde pasan y se encuentran alojadas una serie de estructuras muy importantes para el organismo que si se lesionan pueden causar consecuencias negativas, entre ellas el dolor.
    • Tiroides.
    • Vasos sanguíneos.
    • Nervios.
    • Huesos de la columna cervical.
    • Tráquea.
    • Esófago.
    • Médula espinal.
    • Laringe.

En este poster cortesía de freedogz puedes ver y leer cuáles son estas estructuras y los posibles efectos negativos del uso del collar, como dolor y contracturas, pinzamientos, afecciones neurológicas, afectaciones del tiroides, dificultades en la respiración y efectos sobre el riego sanguíneo, etc.

  • Daño conductual. Los efectos físicos negativos del uso del collar y de su manejo (tirones, tensión constante, efecto perro yoyó, tirones cuando se ve un perro, persona u otro estímulo) hacen que el perro asocie constantemente en su entorno este daño con los mencionados estímulos mediante condicionamiento clásico. Esto conducirá a un perro que no quiere que le coloques el collar para salir o a perros que empiezan a reaccionar ante la presentación de esos estímulos durante el paseo. Además, la forma de colocación del collar (si lo introduces por la cabeza) representa un movimiento amenazante para el perro.

Y el arnés ¿soluciona todos los problemas? Bueno, pues no, obviamente el arnés no es la panacea, pero sí que es mucho más ventajoso que el collar y mucho menos perjudicial, pero siempre bajo tres máximas, porque arneses hay muchos en el mercado:

  • Elegir el arnés adecuado que no cause daños físicos.
  • Saber colocarlo de la manera correcta.
  • Enseñar a nuestro perro a no tirar de la correa mediante refuerzo positivo.

¿Y cuál es el arnés adecuado?

El arnés de por sí es más cómodo que el collar para pasear, ya que si el perro tira, el daño físico y conductual es mucho menor, por las estructuras que están implicadas.

En el poster que os hemos citado anteriormente también podéis ver algunas características del arnés ideal, pero aquí oso dejamos tambien un vídeo en el que podéis visualizarlo.

Como características principales os expongo las siguientes:

  • El material debe ser suave o bien acolchado para que no roce en las zonas de fricción (pecho, axilas)
  • No debe comprometer el libre movimiento de los miembros anteriores o torácicos (las patas delanteras deben moverse libremente y el perro debe poder andar, trotar y correr sin roce ni impedimento)
  • No debe situarse inmediatamente detrás de los codos, para que no roce constantemente en las axilas.
  • La anilla de colocación de la correa debe ser trasera para que la tracción se reparta en todo el pecho.
  • Si en vez de cinta el material utilizado es más amplio, éste debe ser transpirable.
  • La colocación delantera debe caer sobre el pecho (esternón), no sobre el cuello.
  • Es preferible si se coloca por la cabeza que a través de las patas, ya que los perros suelen ser más sensibles a ser tocados en ellas.

En cuanto a la forma correcta de colocar el arnés, ésta debería ser situándose la persona de lado al perro y a su misma altura, no desde delante y agachándose hacia su cabeza, ya que este movimiento resulta amenazante en su lenguaje corporal. Si además de eso le agarramos las patas, mucho peor. Y si además el perro salta lo convertimos en un despropósito. Lo siguiente es estar por toda la casa persiguiendo al perro.

Entonces de lado al perro, a su altura e introduciendo el arnés por la cabeza de abajo a arriba, dándole una chuche conforme lo introducimos y lo ajustamos.

¿Y qué pasa con los arneses anti tiro? Bueno, no son una opción ideal porque también pueden causar daños en la tracción, aunque hablando de ellos, y si es necesario usarlos, son mejores aquellos que llevan una argolla en el pecho que los dogales o ronzales que se colocan en el hocico. Estos últimos pueden causar daños cervicales si no se usan asesoradamente.

Como conclusión, creemos que es mejor el uso de un arnés que del collar, por la comodidad que producen en el perro que lo lleva y por las menores aversiones creadas con el entorno. Si aún así quieres utilizar collar:

  • Que no sea de cadena.
  • Que no sea estrangulador.
  • Que no sea de pinchos.
  • Que no sea de descargas eléctricas.
  • Que sea lo más ancho posible.
  • Que la correa vaya floja durante el paseo.
  • Que no se proporcionen tirones a no ser que sea estrictamente necesario.

Aunque por supuesto, y como siempre, el asesoramiento de un profesional resulta imprescindible para analizar cada caso en particular. Así que, cuando quieras, estamos dispuestas. 🙂

Esperamos que os haya gustado y que lo compartáis.

Por Rosana Álvarez.

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