Adopta, lo agradecerás

Rigo en la playa

Publicado en Myanimalmagazine sept. 2013

Mucha gente hoy en día desea un perro en algún momento de su vida, o se podría decir más, lo necesita. Sí, porque los humanos tenemos carencias físicas y sobre todo psicológicas, y un animal nos ayuda a satisfacerlas… y es más fácil cuando las vuelcas en un animal, porque no te responden, no te recriminan nada, no te “ponen mala cara” y no se cansan de ti nunca. Y es que esas carencias nuestras no siempre se traducen en mimos para el perro, sino que a veces se convierten en ira y frustración que descargamos en ellos.

Esa es la función principal para la que se selecciona actualmente el perro, para la compañía. Ya no buscamos fines como la caza, la guarda o el pastoreo; nos conformamos simplemente con que el perro esté a nuestro lado, sintiendo lo que sentimos y compartiendo nuestras alegrías y nuestro sufrimiento. El ser humano es egoísta, y necesita ese ayudante para sobrellevar sus días llenos de estrés, ajetreo y la falta de relaciones sociales.

Y una vez hecha esta reflexión, ¿creen que el egoísmo acaba aquí? Pues para su desgracia, no. Cuando queremos un perro, buscamos el perro más guapo, y además cachorrito claro. No nos llama la atención el viejecito o el que tiene un colmillo torcido o es ciego de un ojo, y que están dentro de una jaula. No nos gusta el que otra persona ha abandonado porque se ha cansado de él. Queremos pavonearnos con nuestro “perro guapo”. Creemos que hacemos una buena obra comprando el cachorrito de la vitrina de la tienda, ¡sí señor!¿Qué hay detrás de todo esto? Utilizando mi experiencia, les puedo decir que les dará más problemas el cachorro modelo que el viejecito o el ciego. Desgraciadamente en este país no se controla la cría de perros. Algunos “profesionales” que se dedican a ese menester, digamos de manera educada que se dedican poco menos que a “fabricar” perros. Y claro, el comportamiento es una de las características que se ven afectadas por ello, al igual que las físicas. Al final el cachorrito modelo acaba en otra casa (en el mejor de los casos), en un refugio o en la eutanasia. Todo esto se evita con un adecuado asesoramiento con un especialista veterinario en etología.

Pero no se crean que sólo ellos lo necesitan, los adoptados también necesitan de asesoramiento. Y esta es otra de las cosas que faltan en este país, además de una Ley de protección animal digna. En los refugios y protectoras no se controlan los aspectos comportamentales ni se asesora a los propietarios sobre la elección del animal y sobre cómo sobrellevar la adaptación del mismo a su nuevo hogar. De ahí vienen las devoluciones en la misma semana de su adopción. También hay veces que el propietario no quiere asesorarse porque le interesa más la vía rápida y fácil, que es devolver al perro.

Y así, moviéndose siempre en un círculo vicioso, los pobre animales viven una “vida de perros”. Del refugio a una casa, de la casa a un refugio, algunos sacrificados, en el mejor de los casos adoptados en el extranjero… Así tratamos a nuestro “sparring emocional”. ¿Se lo merecen?… No. ¿Somos o no somos egoístas?… Contesten ustedes mismos para sus adentros.

Tener perro no es fácil, eso si no lo sabían hasta ahora, quizás se lo puedan imaginar. Estamos en crisis, no tenemos dinero (bueno, algunos sí). Hay miles de perros abandonados, la mayoría de ellos traumatizados por una mala vida, unos malos tratos, una mala cría, una mala educación, tirados a la basura por indeseados, sobrantes por vejez… Hagámoslo bien, démosles un hogar donde puedan sentirse seguros, formar un vínculo familiar, tratar sus problemas o pasar sus últimos momentos. Siga siendo egoísta, porque usted es el que va a salir beneficiado, eso seguro. Los problemas de comportamiento son menores con un buen asesoramiento, búsquelo. La mayoría sólo necesitan estabilidad, atención y compañía… como usted.

Por Rosana Álvarez Bueno.

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